DARK TRANQUILLITY

 “Haven”  

(Century Media, 2000) 

    

No podría estar más despistado. El death metal melódico nunca fue tan melódico como en “Haven”, pero ciertamente todo intento de pronóstico tras el punto de giro que el magnífico “Projector” significó para los suecos quedó en la lona una vez escuchado este quinto ofrecimiento. Primero y principal, las vocalizaciones calmas que Mikael Stanne venía ensayando con tan buenos y prometedores resultados en el pasado fueron desechadas casi por completo, optando en su lugar por continuar ladrándole a la luna con la misma garra primigenia de aquellos años felices (vale decir, la época de “The Gallery”). Segundo, los tímidos teclados de antaño se convirtieron hoy en una herramienta indispensable, fundamental y omnipresente a lo largo de los nuevos temas, merced a la incorporación estable de Martin Brändström, quién también salpimenta con una pizca de refinada electricidad sintética al por demás orgánico sonido de la banda. Tercero, las ideas expuestas no utilizan más que un promedio de 3 minutos y medio para su desarrollo, consiguiendo una placa muchísimo más certera y directa incluso que las anteriores; aunque, irónicamente, nunca un álbum de Dark Tranquillity requirió de tantas escuchas para lograr desentrañar sus ocultos placeres. Cuarto y último, el resultado, si bien inesperado y sin dudas sorpresivo, es tan personal como brillante. Desde el infaltable y tradicional vértigo (“Feast Of Burden”), las sutiles complejidades (“Emptier Still”, “At Loss For Words”), y la perfección absoluta en materia de garra y emotividad (“Fabric”), “Haven” se presenta inusitadamente como el trabajo más versátil, calidoscópico y dinámico de unos Dark Tranquillity cada día más amorfos. A este paso, por lo tanto, el futuro puede deparar infinidad de impredecibles posibilidades... seguramente una más interesante que la otra.

Esteban Medaglia