
ENSLAVED
“Monumension”
(Osmose Productions, 2002)

Enslaved ha cambiado. Si conocen la carrera de este cuarteto noruego la afirmación anterior no habrá causado sorpresa alguna, teniendo en cuenta que a lo largo de cinco discos y un famoso split (con Emperor, nada menos, de 1993 y llamado “Hordanes Land”) han ido desde la fundación del “metal vikingo” (o refundación, ya que algunos postularán a “Twilight Of The Gods”, de Bathory, como el primero del estilo) hasta la extraña mezcla que presentan en este complicado sexto trabajo. Quiero destacar dos palabras clave de la oración anterior que me van a permitir dar un panorama general del disco: extraña y complicado. A priori, es difícil a esta altura categorizar atinadamente la música de Enslaved. Ya no son fácilmente definibles como “Viking Metal” como podríamos haber hecho con “Frost” (1994) o “Eld” (1997) ni como black furioso como con “Blodhemn” (1998). Si, quizás, como una continuación más experimental de “Mardrarum” (2000). Es claro que hasta este momento no hice otra cosa que dar un panorama general y poner excusas para citar su obra, así que trataré de ponerme en modalidad “profesional” y describir esto como se merece. Ahora, advierto que no es algo fácil. Quizás porque hay tanto black y death como thrash y elementos progresivos, sin que de ninguna manera se pueda encasillar a “Monumension” en cualquiera de esos estilos. Hay tanta brutalidad death en las voces del bajista Grutle como gritos black, pero también hay cantos “vikingos”, recitados y voces muy pinkfloydeanas (“The Sleep” es casi un hijo bastardo de Roger Waters). Las bases siguen el mismo y sinuoso camino que las voces, igual que las guitarras (que están afinadas más graves que antaño, sonando más cerca del sonido granuloso del death metal de Estocolmo que de cualquier otro referente), creando canciones que en su mayoría se mueven a medio tiempo o, en su defecto, que no lo hacen a velocidades inhumanas (excepción a la regla: “Smirr”). Sigue siendo insuficiente la descripción, me temo. Quizás es un problema de no haber escuchado este disco las veces que hace falta... o sea unas veinte o veinticinco, como mínimo. Sí, es un disco de esos, difíciles, que se presentan un tanto ariscos pero que aún así no se hacen inaccesibles y que ejercen un raro magnetismo sobre quien lo escucha... y una maldición en quien escribe estas líneas, que no puede pensar nada que lo convenza o que lo satisfaga en su aspiración a ser preciso. Y quizás la maldición provenga desde la misma música, que tiene una capacidad inusual para captar la atención y llevarla a paisajes oscuros y desolados (“espaciales” también me viene a la cabeza), por lo general alejados de lo tradicionalmente bello. Porque Enslaved no conmueve ni da esperanza. Tampoco diría que provoca todo lo contrario, sino que crea mundos tan peculiares con sus riffs atípicos, mezclas de estilos y recursos y letras por lo general más profundas que la mayoría de sus camaradas, que uno es lentamente atrapado por su hipnótico encanto sin un atisbo de conciencia de qué es lo que pasa alrededor (“The Voices”, “Hollow Inside” y el ya citado “The Sleep” son los especialistas en esto). No sé si recomendar “Monumension” al amante del black metal o al del metal progresivo. Mejor punteo y sintetizo: un disco original, denso, mágico, negro, pesado y raro, pensado para seres pacientes e intrépidos... o algo así.
Gabriel Herz