FLOWING TEARS

 “Serpentine”  

(Century Media, 2002) 

 

   

Si yo les hablo de una banda de gothic/doom metal con una vocalista al frente y editada por Century Media, ustedes seguramente piensan en The Gathering o, en su defecto, Lacuna Coil. Pero no, estamos hablando de los alemanes Flowing Tears, que cuentan, contando este “Serpentine”, con cuatro discos y un EP. Tratando de alejarse del modelo gótico convencional e influenciados por agrupaciones alejadas del metal como Smashing Pumpkins o Massive Attack, sumadas a las clásicas agrupaciones “metalicas” como Paradise Lost o Katatonia (las comillas son porque no sé si el termino se adapta a estas bandas, sobre todo al nuevo material). Los Flowing Tears intentan sonar auténticos y evitar las comparaciones con las otras bandas del sello, y no es allí donde fallan, aunque tampoco estamos hablando de una banda que haga algo nuevo, pero igualmente el punto es que su formula es realmente poco atractiva: metal gótico insípido, temas accesibles pero nunca memorables, guitarras pseudo-opresivas, algunos teclados y canciones idénticas desde el track 2 al 12, donde apenas se salvan “Breach” y “Cupid Of The Carrion Kind” por su simpleza y porque son los únicos momentos donde se alejan un poquito (y solo un poquito) de su libreto y casi logran conmover por un rato al oyente. Además una vocalista (Stefanie Duchene) que si bien posee sus virtudes, pareciera no terminar de soltarse en ningún momento y lamentablemente no utiliza como podría las variantes de su voz, por no mencionar que no vendría mal una mayor participación de los teclados y ni que hablar de otros instrumentos, que bien e podrían agregar una variedad de climas que conseguirían bajar el nivel de monotonía de este álbum y harían su escucha más llevadera. Pero por sobre toda las cosas, este disco posee mayoritariamente canciones aburridas, cuya intrascendencia es tal que ni siquiera producen sueño (!). Ojalá para el próximo descubran nuevos horizontes y vuelvan renovados. Hay demasiadas bandas buenas dentro del estilo como para insistir con Flowing Tears.

Matías Conde