IN FLAMES

 Clayman  

(Nuclear Blast, 2000) 

 

La fórmula de In Flames resulta hoy por hoy harto conocida. Influencias tan dispares como Iron Maiden, At The Gates, Helloween y Dark Tranquillity merecen una mención obligatoria a la hora del análisis, pero ahorrémonos la lección de historia para otra oportunidad y digamos las cosas como son: Desde el estupendo “Whoracle” que estos suecos no editan un disco que esté a la altura de su propio nombre. Ya “Colony” había dado sobradas muestras de estancamiento creativo, pero la alarma retumba en este “Clayman” con más estruendo que nunca. Los riffs hiper-melódicos, el vértigo adrenalínico y los inconfundibles desgarros faríngeos de Anders Friden son una vez más de la partida, pero en esta ocasión se ven infestados de un tufo a figurita repetida imposible de disimular. Acaso ya fuimos testigos de lo mejor que el grupo tenía para ofrecer, o tal vez el punto de giro que el magnífico “Projector” (de Dark Tranquillity) significó para el género haya provocado un alza en nuestras expectativas que piezas como “Suburban Me” o “As The Future Repeats Today” difícilmente puedan superar. El caso es que los resultados no alcanzan para terminar de convencer. Sin dudas, el haber editado un disco tras otro durante los últimos tres años les jugó en contra a la hora de encontrar nuevas ideas, y si dejamos de lado unos pocos momentos de interés, los minutos se suceden sin poder demandar adecuadamente nuestra atención. Por eso, muchachos, para la próxima tómense más tiempo. Si de esta forma pueden volver a sorprendernos tal como lo hicieron con “Whoracle”, nosotros los esperamos gustosos.

Esteban Medaglia